Manual para mujeres de la limpieza

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Leer es ir bordeando el mundo con los ojos de otro, acariciarle la mejilla a una mujer en Berlin, en el otoño anterior al estallido de la segunda gran guerra, delinear con tinta de memoria el color de una calle cualquiera en algún lugar que como mancha se muestra. Leer es asistir a una mañana de domingo, cuando toda la familia está reunida a la mesa para comer las panquecas o hasta las famosas madalenas, o es ver brincar a tu hermano en la cama mientras mamá tiende la otra, tu cama, a la vez que va regañándole a él.

Leer es conocer y reconocer a otro, es entrar en la cotidianidad de un mundo singular; es llegar a la aventura y la pasión de una vida que se escuece día a día. Vida de un hombre o una mujer. Así es leer a Lucia Berlin, haber comprado un boleto hacia la aventura de lo cotidiano: de una ida a la lavandería, de la devoción de una hija para con su padre enfermo.

Se trata de una escritura encadenada y fluida, en tono simple como si estuvieras escuchándola hablar a tu lado contando sus historias para ti. Manual para mujeres de la limpieza, es el libro de esta autora que esta semana vamos a recomendar. Es una recopilación de cuentos editado por Alfaguara, traducido por Eugenia Vásquez Nacarino. Una selección de entre los 77 cuentos que se tienen de ella. Lucia Berlin nace en Alaska y por azares de la vida vive en distintos lugares del planeta, entre ellos Chile. Mujer con una vida agitada y llena de altibajos. Casada en tres ocasiones; última figura de los denominados escritures malditos, que ha sido equiparada con Bukowski y Carver.

Se trata de un libro simple, en su escritura, no es una pluma que se adorne de mucha filigrana y abigarramientos estilísticos, no, se trata de una charla simple entre amigos que tienen algo para contarse, no es una escritura que, como decía Bukowski, en su prólogo para Pregúntale al polvo de John Fante, se dedicara “a hacer juegos de prestidigitación con las palabras, que aquellos que no tenían prácticamente nada que decir pasaban por escritores de primera línea. Sus libros eran una mezcla de sutileza, artesanía y formalismo.”

Es más exactamente una mezcla de pasiones que se desbordan por el papel, el hastío, la sensación de pérdida del tiempo en los actos simples de la vida. Son relatos que nos muestran, sin tanta jerigonza, los hábitos de la sociedad de principios y mediados del siglo XX, en Estado Unidos, como por ejemplo el racismo, en la figura de su madre. Otro ejemplo, sacado de su cuento Carpe diem, es los miedos de un personaje suyo que entre otras cosas temía a las lavanderías, pues en la espera en la que te sumen estas, dice: “la vida te pasa por delante de los ojos mientras estás ahí hundiéndote sin remedio.

Así pues, con esta pequeña descripción espero se animen a darle la oportunidad a esta escritora estadounidense que muriera en el 2004 y que apenas está siendo reconocida por su estilo sencillo y cadencioso. Entonces Manual para mujeres de la limpieza es una buena manera de conocer a Lucia Berlin, una mujer que se perfila para ser una figura femenina de gran renombre en la literatura norteamericana.

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