Un pueblo lleno de bestias

Hace siete años, Ediciones El Naranjo publicó Un pueblo lleno de bestias y por primera vez bajo su sello a Francisco Hinojosa el mago-escritor de historias para niños, quien con una gran trayectoria en el ámbito editorial infantil y juvenil ha deleitado ya a algunas generaciones con sus divertidas y humorísticas historias. En esta ocasión, para la elaboración de este libro se hizo acompañar, el mago-escritor, del ilustrador Manuel Monroy que ha colaborado ya en diversas ediciones para niños y en distintas revistas.

Hablaremos en esta ocasión, en su sección favorita de reseñas bibliográficas, Casa de Citas, del libro Un pueblo lleno de bestias, un tanto porque el niño que llevo dentro le ha leído al hombre mayor que llevo afuera esta historia inventada por el mago-escritor, y algunas más como: La peor señora del mundo, La fórmula del doctor Funes, Léperas contra mocosos y algunos más de los muchos y encantadores libros del señor Hinojosa.

Así que sin mayores preámbulos, vayamos a este pueblo. Imaginen el lugar como un pueblo muy serio, como lo dice el maestro Hinojosa, muy como los adultos dirían los niños; un sitio que su seriedad debía a que en él sólo había un niño de ocho años; encontrabas también bebes, adultos, pero un pequeñín de la misma edad que Leobardo, personaje principal de este libro, no había. Un pueblo que vivía sin oír una sola risa, sin ningún bullicio.

Leobardo, cansado de estar aburrido pues no había con quien jugar, decide huir. No había trepado en los árboles nunca, tampoco jugado a las canicas y de trompos ni hablamos, sólo los conocía porque, cuanta la leyenda, su abuelo era un gran trompista cuando era niño. Entonces, a bordo de una barquita, con un pañuelo atado a una vara como maleta, se va navegando sobre el río, navega con su corazón lleno de esperanzas por encontrar aventuras de esas que solo conoce por los libros que leyó como diversión en su pueblo Cerro Viejo.

El río lo llevó hasta un lugar que a diferencia de Cerro Viejo, hay niños y faltan adultos. Tierra Dulce era un paraíso de niños; en ese sitio y “en ese tiempo Leobardo aprendió a jugar a las canicas, a treparse en los árboles, a meter goles, a reír, a cantar y a bailar. Comía, al igual que todos, las frutas y las verduras que se daban en los árboles. Y participaba cada dos días en el grupo de niños encargados de ir a pescar.”

Mas la dulzura del paraíso no podía durar para siempre. “Todo iba muy bien hasta que un día, quién sabe cómo y por qué, llegaron hasta allí los papas de todos los niños, “lanzando furiosos gritos al cielo y agarrando a sus hijos de las orejas los regresaron a Cerro Viejo, donde los recluyeron en sus casas. En el camino de regreso al pueblo, Leobardo pregunto a sus papás por qué no le dijeron que antes había más niños en el pueblo y por qué no le habían dejado jugar con ellos.

En el pueblo está prohibido salir con los niños a la calle y si el alcalde se enterara que alguien saca a sus hijos, él lo metería a la cárcel y daría cran; y ¿por qué está prohibido?, pregunta Leobardo, a lo que su padre le responde que sólo está prohibido y que dejara de hacer preguntas inútiles. El tiempo pasaba, los meses para los niños parecían años y la reclusión los estaba fastidiando, así que los niños que había encontrado Leobardo en Tierra Dulce idearon un plan para poder salir de Cerro Viejo.

Una noche Leobardo subió a la azotea de su casa para tomar aire fresco y de repente desde la oscuridad una voz lo llamo, era uno de los niños que le arrojó una lata con un mensaje comunicando el plan para salir de aquel sitio aburrido. Los planearon entrar a casa del alcalde y entonces la aventura se desata. Así, los invito a leer esta historia acompañada de ilustraciones bellísimas y con el humor característico de Francisco Hinojosa y descubrir que hacen los niños como resuelven su problema con las leyes del alcalde.            Se trata de una historia que resalta la importancia de la capacidad de imaginar que nos trae el juego, las risas y los gritos venidos de los niños, también nos habla de cómo la cerrazón y la estupidez de una persona con poder puede matar esa imaginación.

Comenta

No te lo pierdas!

Piezas de arte contra el sida

En medio de la semana de la moda, se organizó una subasta de Serigrafías y fotografías de artistas destacados, como a Andy Warhol, Mick Jagger ...